EL TEÓLOGO
N° 8


Como el diablo
hizo estragos en la Biblia



Si se cree lo que dice la Biblia, entonces en el Antiguo Testamento Dios habría ordenado, por ejemplo, genocidios y sacrificios de animales. Sin embargo, en el Nuevo Testamento Jesús enseña: «Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen» (Lucas 6, 27). Él no enseña el sacrificio de animales. En vez de esto echa a los mercaderes de animales del templo.

¿Es que acaso Dios ha cambiado? ¿O detrás del Dios de la Biblia se esconden dos dioses? ¿O tal vez más aún? ¿Por qué hay tantas contradicciones en la Biblia? ¿Y a qué puede atenerse uno finalmente?

En su actual catecismo, la iglesia católica declara como algo obligatorio de aceptar: «El Antiguo Testamento prepara al nuevo, mientras que éste complementa el antiguo. Ambos se aclaran entre sí; ambos son la verdadera palabra de Dios» (n° 140).
Y la Iglesia evangélica luterana, en sus Escritos sobre la fe, determina en forma categórica y obligatoria: Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento son «los únicos juez, reglamento y guía», según lo cual «todas las enseñanzas deben ser reconocidas y juzgadas, ya sean buenas o malas, justas o injustas» (Fórmula de concordia del año 1580, Epitome, concepto sumario 3).


Si la «verdadera palabra de Dios», por ejemplo, en el Nuevo Testamento no concuerda con la «verdadera palabra de Dios» en el Antiguo Testamento, entonces esto se explica argumentando que Dios ha cambiado en parte su forma de obrar y comportarse.
No obstante, en la Biblia está escrito: «Porque yo, Jehová, no cambio.» Así está escrito, por ejemplo, en el Antiguo Testamento (Malaquías 3, 6). También en el Nuevo Testamento se lee: «Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos» (Epístola a los Hebreos 13, 8). Además, la Biblia se contradice también dentro del Antiguo Testamento y dentro del Nuevo Testamento, como lo muestran las comparaciones que se darán a conocer a continuación. ¿Entonces a qué debe atenerse el lector si quiere creer en el Dios de la Biblia?

Algo indiscutible es el hecho de que los que escribieron los textos de la Biblia son los que cambiaron. Y se podría preguntar: ¿Quién los inspiró en cada caso? ¿Sólo el Dios creador, al cual Jesús llamó «Padre»? ¿O también alguien más? ¿Quizás el diablo?
¡Lea y decida usted mismo cómo quiere pensar sobre esto!

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1) (a) La buena creación de Dios: Hombre y animal se alimentan de frutas

Dios habla a los hombres: «Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.
Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.»


(Génesis 1, 29-31)

 

(c) Poner a resguardo:
Por lo menos algunos animales ahora son protegidos de ser comidos

Dios habría dado a los hombres después de un tiempo «mandamientos de purificación», ordenándoles qué animales a partir de ahora podían comer y cuáles no. No podían comer: camello, conejo, tejón, liebre, cerdo, todos los animales acuáticos que no tienen aletas ni escamas, águila,  halcón, azor, gallinazo, milano, cuervo, avestruz, lechuza, cuco, gaviota, gavilán, búho, cisne, somormujo, ibis, calamón, pelícano, buitre, gaviota, cigüeña, garza, abubilla, murciélago, gato, oso, comadreja, ratón, rana,  chacón, salamandra, lagarto, lagartija y topo.

(Enumeración según el Levítico 11, 1-30)
 

(b) El cambio:
El hombre puede propagar temor y terror y comer todo lo que se mueve

Después del diluvio Dios habría hablado a los hombres de otra manera: «El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados. Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.»

(Génesis 9, 2-4)


(d) ¿Carnicería ilimitada?
Ahora pueden ser comidos todos los animales sin limitación


En el N.T. se produce el tercer cambio. Pablo declara aquí: «De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud.»

Pablo o uno de sus alumnos enseñan no renunciar a determinados alimentos: «Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.» *


(1ª  de Timoteo 4, 4-5)

* Nota: ¿Quién sabe si algún día a alguien no se le ocurre la idea de justificar de esta manera el consumo de carne humana?
 

2) Dios: Yo no he mandado sacrificios. Ellos me son una abominación

Dios habla a través del profeta Oseas: «Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.»


(Oseas 6, 6)


A través del profeta Isaías habla Dios: «Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos … el incienso me es abominación.»


(Isaías 1, 11-13)


Y a través del profeta Jeremías habla Dios: «Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne. Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto. Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que seáis mi pueblo.»

(Jeremías 7, 21-23)


También a través del profeta Amós habla Dios: «Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me complaceré en vuestras asambleas. Y si me ofreciereis vuestros holocaustos y vuestras ofrendas, no los recibiré, ni miraré a las ofrendas de paz de vuestros animales engordados. Quita de mí la multitud de tus cantares, pues no escucharé las salmodias de tus instrumentos.»

(Amós 5, 21-23)
 

A Dios hay que presentarle sacrificios

De Dios también serían las indicaciones de que en grandes fiestas solemnes hay que matar animales y que deben ser asados «en olor grato a Jehová.», por ejemplo, para el día de Año Nuevo; el día de la reconciliación; en los días de las primicias.

(Números 28 y 29)


Ya durante el éxodo de Egipto, aparentemente Dios habría mandado, matar «un cordero por casa», lo que debería ser repetido cada año.

(Éxodo 12, 3-6)


Pero también los día cotidianos, Dios quiere ser «calmado» todos los días* así, de manera que se le debe ofrecer «la grasa que cubre las entrañas», «la grosura que cubre los intestinos, y toda la grosura que está sobre las entrañas, y los dos riñones y la grosura que está sobre ellos, y sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de los intestinos que está sobre el hígado … es ofrenda de olor grato para Jehová.»

(Levítico 3, 1-17)

* Diariamente fueron sacrificados por lo menos dos corderos (Números 28, 3-4)


Delante de la entrada al templo se eleva el humo del cadáveres ardiendo y la comunidad canta «Aleluya».

(ver por ejemplo Salmo 135, 1-3)


Y el Dios residente en el templo dice sobre este lugar: «Éste es para siempre el lugar de mi reposo; Aquí habitaré, porque lo he querido.»

(Salmo 132, 14)
 

3) Hombre y animal debe convivir en paz

A través del profeta Isaías son develadas las visiones de Dios sobre el futuro Reino de la Paz: «Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.»

(Isaías 11, 6-9)


Y a través de Jesús habla Dios: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.»

(Juan 10, 11)
 

*Al final, la comparación sólo tiene sentido si las ovejas no son matadas después y se las mantiene por la obtención de lana y cantidades menores de productos lácteos, es decir, si como animales domésticos son amigos del hombre.
 

El hombre deberá matar al animal según indicaciones exactas

La palabra de Dios según el Levítico: El sacerdote «pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda, y después la degollará delante del tabernáculo.» «La cola entera, la quitará a raíz del espinazo» Lo «ofrecerá» a Dios.

(Levítico 3, 8-9)


Al toro el sacerdote lo: «desollará, y lo dividirá en sus piezas». Su piel y el contenido de su estómago lo «sacará fuera del campamento a un lugar limpio.»

(Levítico 1, 6; 4, 11-12)



De la cabra: «Su cabeza la acomodará sobre la leña que está sobre el fuego que habrá encima del altar.»

(Levítico 1, 11-12)


A la paloma: «Le quitará la cabeza», «le quitará el buche y las plumas». «La henderá por sus alas, pero no la dividirá en dos … y su sangre será exprimida sobre la pared del altar.»

(Levítico 1, 15-17)
 

4) Jesús corrige el Antiguo Testamento

 

Jesús de Nazaret: «Oisteis que fue dicho a los antiguos … pero yo os digo …»

(Mateo 5, 21-48)
 

Correcciones en el Antiguo Testamento están prohibidas
 

Moisés dijo: «Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.»
 
(Deuteronomio 12, 32)


Moisés se refiere a la enseñanza que él en parte como profeta recibió originalmente de Dios. Pero en la mayoría de las veces esta frase es referida a textos de la Biblia que se le imputan falsamente a él.
 

5) Amad a vuestros enemigos, hacedles el bien a aquellos que os odian

Dios habla a través del profeta Ezequiel: «¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?»

(Ezequiel 18, 23)


Los apóstoles Jacobo y Juan dijeron: «Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas.»

(Lucas 9, 54-56)
 

Jesús de Nazaret: «Oyeron que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, bendigan a los que les maldicen, hagan bien a los que les aborrecen, y oren por los que les ultrajan y les persiguen; para que sean hijos de su Padre que está en los cielos.»

(Mateo 5, 43-45)

Todos los enemigos deben morir. Sólo las vírgenes a veces deben ser mantenidas vivas para los soldados

Una oración: «De cierto, oh Dios, harás morir al impío Los aborrezco por completo; Los tengo por enemigos.»
Moisés habría dicho: «Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en pie el sacerdote y hablará al pueblo, y le dirá: no desmaye vuestro corazón, no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos; porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros … Luego que Jehová tu Dios la entregue en tu mano, herirás a todo varón suyo a filo de espada. Solamente las mujeres y los niños, y los animales, y todo lo que haya en la ciudad, todo su botín tomarás para ti; y comerás del botín de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios te entregó.
Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida.»


(Deuteronomio 20, 2-4.13-14.16)


También: «Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente.
Pero a todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido varón, las dejaréis con vida.»*

(Números 31, 17-18)

* Tesis: Un profeta de Dios no ordena esto. Las órdenes de matar y las reglas para el culto le fueron atribuidos a Moisés, tal como se hizo en otras partes también con palabras del Dios creador.
 

6) Pon también la otra mejilla

Jesús de Nazaret: «Oisteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
Pero yo les digo: … a cualquiera que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.»


(Mateo 5, 38-39)
 

Pagar con la misma moneda*

Dios, según Éxodo 21, 24-25. «Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe por golpe.»

* ¿Habrá cambiado entonces Dios o Jesús enseña a otro Dios?
 

7) El hombre se «justifica» por «obras», no sólo por la fe. Lo que importa es el correcto actuar

Santiago: «Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? …
Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.»


(Santiago 2, 14-24)


Jesús: «Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.»

(Mateo 7, 24)


Jesús: «Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también vosotros haced con ellos; porque esto es la ley y los profetas.»

(Mateo 7, 14)


«Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?» El hombre cita el mandamiento del amor a Dios y al prójimo y Jesús le responde «haz aquello y vivirás.»

(Lucas 10, 25-27)


«El que mira por tu alma …, Y dará al hombre según sus obras.»

(Proverbios 24, 12)


La palabra de Dios a través del profeta Jeremías: «Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.»

(Jeremías 17, 10)


Pablo: «No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará …
No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.»
***

(Gálatas 6, 7-9)
 

El hombre no es justificado por sus obras, sino sólo por la fe. Dios elige y rechaza a quien quiere

Pablo: «Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria* de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras?** No, sino por la ley de la fe.
Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.»
***

(Romanos 3, 23-28)


«Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia …
De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.
Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa?, ¿quién ha resistido a su voluntad?
Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?»


(Romanos 9, 16.18-21)


* Que nadie deba vanagloriarse por sus obras, no es diferente a otras citas bíblicas. Esto también lo enseña el Antiguo Testamento, Jesús y los profetas, pero en contradicción a Romanos 3, 23 y sig., para el que el correcto actuar es decisivo para la «salvación».


** Pablo sostiene que los cinco libros de Moisés del Antiguo Testamento, en contraposición a Cristo, son todos la palabra de Dios (p. ej. Romanos 7, 12). Sin embargo, él cree que las exigencias no se pueden cumplir.


*** En la Carta a los Gálatas, Pablo concuerda con Jesús. En la Carta a los Romanos no.

 

8) Dios no vive en templos hechos de piedra

En Hechos de los Apóstoles se lee: «Si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta (Isaías 66, 1-2): El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo?»
«¿No hicieron mis manos todas estas cosas?»


(Hechos 7, 48-50)

Dios vive en templos hechos de piedra

El rey Salomón, sin embargo, dice: «Yo, por tanto, he determinado ahora edificar casa al nombre de Jehová mi Dios, según lo que Jehová habló a David mi padre, diciendo: Tu hijo, a quien yo pondré en lugar tuyo en tu trono, él edificará casa a mi nombre.»
 
(1ª  de Reyes 5, 5) 

 

9) Dios no lleva a la tentación


Santiago: «Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios … sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.»


(Santiago 1, 13-14)
 

Dios no deberá llevarnos a la tentación

Jesús habría enseñado la formulación de la oración: «Y no nos metas en tentación*, mas líbranos del mal.»

(Mateo 6, 9-13)


*Tesis: Posiblemente haya aquí una falsificación de una expresión original de Jesús, que pudiese haber sido. «Tú nos guías en la tentación y nos liberas del mal.»
 

10) Dios no prefiere a nadie


La palabra de Dios a través del profeta Amós: «Hijos de Israel, ¿no me sois vosotros como hijos de etíopes, dice Jehová? ¿No hice yo subir a Israel de la tierra de Egipto, y a los filisteos de Caftor, y de Kir a los arameos?»
*

(Amós 9, 7)

* Según esto, Dios también habría «guiado» a otros pueblos.



Pablo: «Porque no hay excepción de personas para con Dios.»

(Romanos 2, 11)


Jesús: «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.»

(Mateo 7, 21)


Jesús: «Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos?
Y si saludáis a sus hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No proceden así también los gentiles?»


(Mateo 5, 46-47)

 

Dios aparentemente sólo ama a los elegidos y odia a otros

Moisés habría dicho: «He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos, la tierra, y todas las cosas que hay en ella.
Solamente de tus padres se agradó Jehová para amarlos, y escogió su descendencia después de ellos, a vosotros, de entre todos los pueblos, como en este día.»


(Deuteronomio 10, 14-15)


Pablo: «Porque no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama, se les dijo: El mayor servirá al menor (Génesis 25, 23), como está escrito (Malaquías 1, 2-3): ´A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí`.»

(Romanos 9, 11-13)


 

11) Las autoridades del mundo sojuzgan a los pueblos. El Reino de Dios no tiene nada que ver con esto. «No es de este mundo.»

Jesús: «Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.»

(Marcos 12, 17)


Jesús: «Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.
Mas entre vosotros no será así …»

 
(Mateo 20, 25-26)


Pedro y otros apóstoles: «Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.»

(Hechos 5, 29)


Jesús: «Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado ...»

(Juan 18, 36)
 

El uso del poder mundano, también en Estados totalitarios, es justificado con «Dios». Dios gobierna en ira a los pueblos

Pablo o uno de sus discípulos: «Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas … es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.»

(Romanos 13, 1-4)


Supuestamente el profeta Juan: «De su boca (del jinete) sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.*
Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes, Señor de señores.»
 
(Apocalipsis 19, 15-16)


* Tesis: La enseñanza de una destructiva «ira de Dios» es una falsificación, posiblemente atribuida falsamente a Juan. Los sucesos relatados son efectos en la ley de siembra y cosecha, que de todos modos es enseñada en la Biblia (Antiguo Testamento, Jesús, Pablo).
 

12) Los hijos no deben sufrir la pena, que cometieron los padres y sus antepasados

Dios habla a través de Ezequiel: «El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.»

(Ezequiel 18, 20)

Los pecados serán perseguidos en los descendientes de los autores hasta la cuarta generación

También esto sería palabra de Dios: «… porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.»
 
(Éxodo 20, 5)
 

13) No hay diferencia entre hombre y mujer, esclavo y libre, personas de distinto origen

Pablo: «Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.»

(Gálatas 3, 28)

El hombre es la cabeza de la mujer y que la mujer se subordine al hombre

Pablo o uno de sus discípulos: «Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia … Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.»

(Efesios 5, 23-24)


Los cretenses son calumniados como mentirosos

Tito: «Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos. Este testimonio es verdadero.»

(Tito 1, 12-13)


Heridas mortales al propio esclavo con consecuencias mortales, no es algo penado, porque se trata de «dinero propio»

Dios, según el Éxodo, habría ordenado: «Si alguno hiriere a su siervo o a su sierva con palo, y muriere bajo su mano, será castigado; mas si sobreviviere por un día o dos, no será castigado, porque es de su propiedad.»

(Éxodo 21, 20.21)

14) Mujeres en el seguimiento activo

«Aconteció después que Jesús andaba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas …»
 
(Lucas 8, 1-2)


«Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena ... Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él …»

(Marcos 16, 9-10)
 

La mujer debe guardar silencio

Pablo o uno de sus discípulos: «Porque no permito a la mujer enseñar …, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en trasgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia.»

(1ª  de Timoteo 2, 12-15)


Comparar: 1ª Espístola a los Corintios; también la mujer apóstol Junia, en Romanos 16, 7, erroneamente traducido por la iglesia con el nombre masculino de «Junias».

 

15) Ningún seguidor de Jesús debe estar por encima de otro

Jesús: «Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos*. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.»

(Mateo 23, 8-11)


* Ver también Apocalipsis 15, 4: «Pues sólo tú (Dios) eres santo». Ver también Isaías 6, 3.
 

Los obispos y maestros son cada vez más destacados

Pablo o uno de sus discípulos: «Palabra fiel: Si alguno anhela obispado*, buena obra desea.»

(1ª  de Timoteo 3, 1)


Un escritor desconocido: «Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas.»

(Epístola a los Hebreos 13, 17)


* El obispo de Roma será llamado posteriormente «Santo padre»
 

16) Teólogos convierten a los humanos en «Hijos del infierno» y hacen inaccesible el Reino de los Cielos

Y: «Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.»

(Mateo 23, 13)


Jesús acusa: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.»

(Mateo 23, 15)
 

El que no obedezca a los sacerdotes, deberá morir


La Palabra de Dios según el Éxodo: «Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios, o al juez, el tal morirá.»


(Deuteronomio 17, 12)
 

17) El Espíritu de la verdad vendrá en el futuro y guiará a los hombres a toda la verdad


Jesús: «Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.»

 
(Juan 16, 12-13)


Pablo: «Porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.»

(2ª  de Corintios 3, 6)
 

La «Sagrada escritura» está inspirada por Dios. Si alguien añadiere a lo que está escrito en este libro, sufrirá plagas

Supuestamente, el profeta Juan: «Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro.»*

(Apocalipsis 22, 18)

* Esta frase se refiere al libro del Apocalipsis de Juan. Creyentes bíblicos la aplican a menudo a toda la Biblia.


Pablo o uno de sus discípulos: «… las Sagradas Escrituras …, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios**, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia …»

(2ª  Timoteo 3, 15-16)


** A pesar de que aquí eventualmente se refiere al Antiguo Testamento (El Nuevo no existía aún), esta parte es referida muchas veces falsamente a toda la Biblia.
 

18) Evitar a otros cultos y comunidades y no combatirlas


Pablo: «Huid de la idolatría.»

(1ª  de Corintios 10, 14)


El consejo del fariseo Gamaliel referente al trato con los primeros cristianos: «Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.»
 
(Hechos 5, 38-39)


«Él (Jesús) expuso otra parábola y dijo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.  Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega*; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.»

(Mateo 13, 24-30)


* Tesis: Jesús advierte a sus apóstoles esperar hasta que la ley de siembra y cosecha, que también se enseña en el Antiguo Testamento, se haga efectiva. Los «segadores» simbolizan el momento en el cual los efectos se activan: A la siembre positiva le sigue la cosecha positiva, a la siembre negativa le sigue la cosecha negativa.
 

Maldecir a otros cultos y comunidades y destruir sus instalaciones

La palabra de Dios según el libro del Éxodo: «Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar … Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes.»

(Éxodo 34, 12-13)


Pablo: «Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea maldecido.»**

(Gálatas 1, 8)


** La iglesia, durante siglos hizo ejecutar a los «maldecidos».


Pablo: «En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne***, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.»
 
(1ª de Corintios 5, 4-5)

*** Este argumento también pudo servir en la iglesia como justificación para las ejecuciones dentro del marco de la Inquisición.



La Palabra de Dios según el Deuteronomio: «La mano de los testigos caerá primero sobre él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo; así quitarás el mal de en medio de ti.»

(Deuteronomio 17, 7)
 

19) No usar violencia, reconciliar y perdonar


«También le preguntaron (a Juan el Bautista) unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.»

(Lucas 3, 14)


«Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán. ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?»

(Mateo 26, 52-53)


«Y Jesús dijo: ´Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.`»

(Lucas 23, 34)
 

Los soldados deben matar con la ayuda de Dios. El enemigo será despedazado

«Y Josué les dijo: No temáis, ni os atemoricéis; sed fuertes y valientes, porque así hará Jehová a todos vuestros enemigos contra los cuales peleáis.
Y después de esto Josué los hirió y los mató, y los hizo colgar en cinco maderos; y quedaron colgados en los maderos.»


(Josué 10, 25-26)


«Y Samuel dijo: Como tu espada dejó a las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante de Jehová en Gilgal.»

(1ª  de Samuel 15, 33)
 

20) Perdonaos los unos a los otros, así Dios os perdonará


Jesús: «Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial os perdonará también a vosotros; pero si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.»

(Mateo 6, 14-15)

El perdón sólo ha de ser posible porque fue derramada la sangre de Jesús

Pablo: Seremos «estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.»*

(Romanos 5, 9)

* Jesús, al contrario de Pablo, no enseña la «ira de Dios»


La epístola de Juan: «La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.»

(1ª  de Juan 1, 7)
 

21) El derramamiento de sangre está contra la voluntad de Dios y recae sobre el perpetrador

La palabra de Dios a través del profeta Ezequiel: «Porque la sangre no aborreciste, sangre te perseguirá.»

(Ezequiel 35, 6)


La palabra de Dios a través del profeta: «Que edificáis a Sion con sangre, y a Jerusalén con injusticia. 
Por tanto, a causa de vosotros Sion será arada como campo, y Jerusalén vendrá a ser montones de ruinas.»


(Miqueas 3, 10-12)
 

El derramamiento de sangre es supuestamente la voluntad de Dios


También el Cántico de Moisés es considerado palabra de Dios. Ahí se canta: «Engrandeced a nuestro Dios …  Embriagaré de sangre mis saetas, Y mi espada devorará carne; en la sangre de los muertos y de los cautivos, en las cabezas de larga cabellera del enemigo.»


(Deuteronomio 32, 3 y 42)


Supuesta palabra de Dios, a través del profeta Balaán: «Dios … Devorará a las naciones enemigas, desmenuzará sus huesos.»

(Números 24, 8)
 

22) Los Diez Mandamientos según el Éxodo 20 y Deuteronomio 5*

«Y el SEÑOR habló … : Estas son las palabras que les dirás a los israelitas …»

1. Yo soy Jehová tu Dios
… No tendrás dioses ajenos delante de mí

2. No te harás imagen …

3. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano.

4. Acuérdate del día de reposo (Sabbat) para santificarlo

5. Honra a tu padre y a tu madre

6. No matarás

7. No cometerás adulterio

8. No hurtarás

9. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio

10. No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo


(Éxodo 20, 1-17; Deuteronomio 5, 1-22)
 

* Dos versiones en las cuales se explica que estos serían los Diez Mandamientos que Dios le habría dado a Moisés durante la alianza. Si en ese entonces hubo sólo una alianza con «Diez Mandamientos», ¿entonces cuál de las versiones es la correcta?


Los Diez Mandamientos según el Éxodo 34

1. No te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, Dios celoso es 

2. No te harás dioses de fundición 

3. La fiesta de los panes sin levadura guardarás

4. Todo primer nacido, mío es … Pero redimirás con cordero el primogénito del asno; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz

5. Seis días trabajarás, mas en el séptimo día descansarás

6. También celebrarás la fiesta de las semanas

7. Tres veces en el año se presentará todo varón tuyo delante de Jehová el Señor, Dios de Israel. Porque yo arrojaré a las naciones (paganos) de tu presencia

8. No ofrecerás cosa leudada junto con la sangre de mi sacrificio

9. Las primicias de los primeros frutos de tu tierra llevarás a la casa de Jehová tu Dios

10. No cocerás el cabrito en la leche de su madre 

«Y él (Moisés) escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.»


(Éxodo, 34, 8-28)
 

23) La matanza de un animal es como la matanza de un ser humano


En los proverbios del Antiguo Testamento se lee: «El justo cuida de la vida de su bestia; mas el corazón de los impíos es cruel.»


(Proverbios 12, 10)


Y Dios habla a través del profeta Isaías: «El que sacrifica buey es como si matase a un hombre.»

(Isaías 66, 3)
 

Se puede matar a todos los animales


Según los Hechos de los Apóstoles, en Lucas Pedro habría dicho: Yo «vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come …  Lo que Dios limpió, no lo llames tú común (prohibido)» **

(Hechos 11, 6-9)



** Aquí también se da el permiso para matar a los animales que en el Antiguo Testamento se denominaban «impuros», protegidos por ello de poder comérselos; los demás ya lo estaban anteriormente.
 

24) Dios creó a los animales y su espacio vital con sabiduría

Alabanza a Dios en el salmo 104: «Tú eres el que envía las fuentes por los arroyos; Van entre los montes; Dan de beber a todas las bestias del campo; Mitigan su sed los asnos monteses … Los montes altos para las cabras monteses; Las peñas, madrigueras para los conejos ... ¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría.»

(Salmo 104, 10-11, 18 y 24)

La razón de los animales es ser matados

En el Nuevo Testamento, Pedro* supuestamente compara maestros heréticos con «animales irracionales, nacidos para presa …»
En ellos se evidencia la veracidad del proverbio: «El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.»


(2ª  de Pedro 2, 12 y 22)

* La teología científica parte generalmente de la base de que la Segunda Epístola no es de Pedro. El redactor solo habría firmado como «Pedro» para que la carta tuviera más peso. Esto le aseguraba posteriormente que fuese incluida en la Biblia. En vez de falsificación se habla de «seudo epigrafía», a modo de eufemismo.
 

25) La creación de Dios gime y teme


En la epístola de Pablo a los romanos se lee: «Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.»

(Romanos 8, 22)


Y del rey Salomón se dice: «El cantaba ... de los animales del campo, de pájaros, de reptiles y peces.»
 
(1ª de Reyes, 5, 13)

Asesinato en masa de animales en nombre de Dios

Para la inauguración del templo, la «comunidad» mata a tantos animales atemorizados, «que por la multitud no se podían contar ni numerar». Sólo el rey Salomón habría matado a: «Veintidós mil bueyes y ciento veinte mil ovejas.»

(1ª  de Reyes 8, 5 y 63)


Y los creyentes deben cantar ahí: «Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar de la morada de tu gloria.»

(Salmo 26, 8)
 

26) ¡Salvad a los animales!

Dios encarga a Noé llevarse a animales consigo, «para que tengan vida» cuando se produzca el diluvio.

(Génesis 6, 20)

¡Matad a los animales salvados!

A Noé se le imputa haber quemado muchos de los animales salvados, Dice: «Y percibió Jehová olor grato» de los cadáveres quemándose … «Bendijo Dios a Noé y a sus hijos.»

(Génesis 8, 21; 9, 1)
 

27) La resurrección es ya ahora posible


Jesús: «El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. 
De cierto, os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.»


(Juan 5, 24-25)


«Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí*, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente.»

(Juan 11, 25-26)

* Jesús siempre se refiere a una fe activa, no a una pasiva.
 

La enseñanza de la «resurrección aquí y ahora» es como gangrena

Pablo o uno de sus discípulos sobre los que pensaban de modo distinto en las comunidades: «Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos.»


(2ª  de Timoteo 2, 17) 

28) Los niños son invitados

 

Jesús: «Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.»
 
(Marco 10, 14)
 

Los niños de los enemigos deben ser estrellados contra las rocas


«Dichoso el que tomare y estrellare tus niños contra la peña.»

(Salmo 137, 9)
 

29) Profecías de sufrimientos futuros. Incluso parientes se matarán entre ellos

Jesús sobre el comienzo del tiempo de infortunios: «Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.»

(Marcos 13, 12-13)

Supuesta llamada de Dios a matar a amigos y parientes

Después de la adoración del toro de oro, «El Señor, el Dios de Israel» habría dicho. «Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente.»

(Éxodo 32, 27)
 

30) Padres e hijos deben reconciliarse


La palabra de Dios a través del profeta Malaquías: «He aquí, yo os envío el profeta Elías … Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres.»

(Malaquías 4, 5-6)

Los padres deben matar a los hijos desobedientes

Supuesta palabra de Dios según el Deuteronomio: «Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre … Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá.»

(Deuteronomio 21, 18 y 21)
 

31) Los pueblos de la Tierra vendrán al Reino de la Paz y transformarán sus espadas en arados


La Palabra de Dios a través de los profetas Isaías y Miqueas: «Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová … Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.»

(Isaías 2, 2-4 y Miqueas 4, 1-3)

El Reino de la Paz será conquistado supuestamente con la espada contra otros pueblos. Ningún extraño estará más allí

En el libro del profeta Joel, originalmente se han transformado las profecías en lo contrario: «Proclamad guerra (santa) … Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces … Despiértense las naciones, y suban … porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor. Echad la hoz, porque la mies está ya madura … Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella.»

(Joel 4, 9-10 y 12 -13 y 17)


Esta cita bíblica también pudo haber sido una justificación para las Cruzadas, para el asesinato a espada de todos los musulmanes en Jerusalén en el año 1099.
 

32) Satanás incitó a David

Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel.

(1 Crónicas 21, 1-3)

Jehova incitó a David

Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: «Ve, haz un censo de Israel y de Judá.»

(2 Samuel 24, 1-3)


Apéndice:
 
Extractos de El Teólogo Nº 2

(a) En su forma actual, la Biblia nace sólo en las postrimerías del siglo IV. El «padre de la iglesia» Jerónimo recibió el encargo del Papa de confeccionar un texto unitario en latín, proveniente de diferentes versiones bíblicas. Este texto, la llamada Vulgata, fue declarada por la iglesia católica en el concilio de Trento (1545-1563) – muchos años después – como «sin error». El papa Dámaso I, quién había hecho el encargo, había conquistado el trono del papado después de sangrientos combates entre sus seguidores y sus contrarios, en los años 366 y 367. Un día se encontró a 137 muertos en una iglesia, que habían sido asesinados allí. Yo digo esto, porque muchas personas creen que la Biblia fue inspirada por el «Espíritu de Dios», sin saber qué otros «espíritus» también participaron en su formación.

Como Papa, Dámaso I fue célebre por su ostentación y sus «festines», «porque su mesa, incluso, era mejor que un banquete real» (Ammianus Marcellinus, Historia Romana 27, 3, 14, citado según Adolf Martin Ritter, »Kirchen- und Theologiegeschichte in Quellen« (Historia de la iglesia y de la teología en sus fuentes), tomo 1, pág. 173). A este Papa, Jerónimo le escribe la siguiente carta:
«¿No se encontrará acaso a más de uno, sea instruido o lo contrario, que no me llame un falsificador o un delincuente religioso porque tuve la osadía de agregar, cambiar o mejorar algo en los antiguos libros? Dos reflexiones son entretanto las que me consuelan y que me permite cargar con esta odiosidad: Por un lado, que tú, el obispo superior en rango a todos los demás, me llamaste a hacer esto; y por otro lado el que, como confirman también mis calumniadores, en lecturas que difieren entre sí, difícil es encontrar la verdad …» (Revisión de los evangelios, preámbulo, MPG 29, Sp. 525, citado según Adolf Martin Ritter, «Kirchen- und Theologiegeschichte in Quellen», tomo I, pág. 18)

(b) Algunos leen de una determinada parte de la Biblia lo contrario de lo que otros encuentran en aquello. A menudo basta una lectura algo más minuciosa para llegar al fondo del significado original. Para esto quiero citar a Jesús de Nazaret. Cuando Pedro, durante la detención de Jesús, hirió gravemente con la espada a un hombre de los partidarios de los sacerdotes, Jesús sana la herida y exhorta a Pedro: «Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán»
(Mateo 26, 52). De esta manera, en la traducción unitaria evangélica-católica alemana, esta parte está citada correctamente. Con esto Jesús le recuerda a Pedro la ley de siembra y cosecha. Quién mata a otro, éste, alguna vez, según la ley de la causa y efecto – en esta o en otra vida (ver Reencarnación en el cristianismo originario, pág. 32) será matado por la espada. A no ser que el acto haya sido reparado anteriormente.

El teólogo alemán Martín Lutero invierte el sentido a lo contrario y hace de esto una «Ley de la espada», un llamado al Estado para introducir la pena de muerte. La palabra de Jesús «habría que entenderla como en Génesis 9, 6: «El que derramare sangre de hombre», etc. (su sangre, deberá ser derramada por mano de hombre). Sin duda Cristo se refiere con esta palabra a aquella cita y quiere incluir y confirmar nuevamente este versículo» (Die weltliche Obrigkeit und die Grenzen des Gehorsams (Las autoridades del mundo y los límites de la obediencia), Lutero en edición de bolsillo, tomo 5, Berlín 1982, pág. 112, en alemán).
Para fundamentar su enseñanza, Lutero cita esta parte del evangelio de Mateo con otra traducción. En su traducción se lee: «Porque el que tome la espada, debe morir por la espada». En el texto griego original está en futuro, lo que se traduce por lo común con «morirá» o «morirán», así como también en alemán. Si la palabra «debe» (soll) fuese la palabra correcta, esto se podría expresar en griego mejor en modo imperativo, que sería entendible inequívocamente. Pero ésto no se usa allí.
También en la forma verbal hebrea en el Génesis 9, 6, existen fundamentalmente dos posibilidades de traducción. La posibilidad menos usada dice: La sangre del asesino «que sea derramada» (hebreo «Jussiv», como expresión de un deseo). La segunda posibilidad, y la más cercana, dice: «Será derramada» («imperfecto» en hebreo), con lo que se hace alusión a la ley de siembra y cosecha, causa y efecto. Esta traducción también se menciona en la obra científica estándard para traducciones, en el Diccionario hebreo y arameo de W. Gesenius (Berlin/Göttingen/Heidelberg 1962). El «imperfecto» hebreo expresa el aspecto de lo incompleto, de lo que permanece, de lo que se está formando. Esto significa aquí: En el momento del asesinato, para el asesino comienza a correr el tiempo según la ley de causa y efecto. La acción aún «no ha concluido», pero la causa actúa, si no es purificada, «continuamente», y «traerá» tarde o temprano el efecto. En la aún «inconclusa» ley de siembra y cosecha está la posibilidad del arrepentimiento, del pedir perdón y de la reparación. Lo importante aquí es que el alma del asesinado, que sigue viviendo en el Más allá, perdone a su asesino.
Mientras que las finezas del idioma hebreo incorporan en esta traducción las aquí nombradas posibilidades, Lutero se decide por la posibilidad de traducción menos recurrida y, más aún, la refuerza. El «que sea derramada», en él se transforma en «deberá ser derramada» (pág. 43 y sig.).

(c) … la traducción unitaria evangélica-católica en alemán, por su parte tergiversa otra cita de modo decisivo, que Lutero reproduce acertadamente. Se trata del 5º Mandamiento «No matarás» (Éxodo 20, 13). En la traducción unificada dice «No asesinarás» – evidentemente para dejar abierta una puerta para la autorización por parte de la iglesia de poder matar, por ejemplo, durante una guerra. La palabra más fuerte «asesinar», por «matar», también podría ser expresada en idioma hebreo. De esta posibilidad, de la duplicidad de la letra central de tres letras (forma hebrea llamada «Piel»), el texto original mencionado en la obra estándard científica Biblia Hebraica Suttgartensia justamente no hace uso de ello, de manera que lo traducido como «No matarás» es correcto. Esto significa: no matar, sin excepción alguna (pág. 45).

(d) También esta frase (Éxodo 21, 24) «Ojo por ojo, diente por diente» es una comprobación de la ley de causa y efecto, pero se la reinterpretó convirtiéndola en una autorización para la venganza, falsificándose igualmente con esto el contenido. Esta teoría de la venganza también la rechazan los científicos judíos e interpretan esta parte en el sentido de compensación y reparación en caso de daño corporal. El conocido filósofo judío Martin Buber, traduce en este sentido: «Reemplazo de un ojo por ojo y reemplazo de un diente por diente» (citado según Lapide: Ist die Bibel korrekt übersetzt? (¿Fue la Biblia traducida correctamente?), Gütersloh 1986, pág. 68, en alemán).
Lutero también emplea aquí «debe» en vez de «será»: «Daño por daño, ojo por ojo, diente por diente; tal como él ha herido a un hombre, así se debe proceder con él … pero el que asesina a un hombre, debe morir … (Levítico 24, 19 y 29, ver también Éxodo 21, 12).
En un traducción correcta de la cita de «ojo por ojo diente por diente», se reconoce el significado original: Ninguna exigencia a un Estado a que mate, sino que aquí también se reconoce la ley de siembra y cosecha: «Así como él haya causado daño, así le será retribuido … quién asesine a un hombre, será matado». Sin reparación, tarde o temprano será matado, a saber, por la ley de siembra y cosecha (pág. 45 y sig.).


 

El texto se puede citar como sigue:

Revista “Der Theologe”, editor Dieter Potzel, edición Nº 8: "Como el diablo hizo estragos in la Biblia", Wertheim 2006, citado según www.theologe.de/biblia.htm, redacción del 27.1.2010


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